Fabiana Dal Prá: Mientras voy manejando, organizo mi día

Por Santiago Gómez

Especial para Suplemento TENDENCIAS de La Voz del Interior

  •  Personajes  > entrevista

Referente. Fabiana Dal Prá es un ícono del periodismo femenino. Autodidacta, se define como una apasionada por el diseño y la naturaleza: “Mi génesis es el campo”, remarca. Considera que la tecnología y los autos son herramientas necesarias.

Vecina de Argüello, Fabiana Dal Prá reparte su vida entre Córdoba capital y Agua de Oro, lugar donde está construyendo la que define como “su casa de la infancia”. “Mi hogar siempre fue el campo. Vivía en General Baldissera, incluso, fui a escuela rural. Ahora elegí Agua de Oro como el lugar para recuperar mis orígenes”, dice.

Fabiana recuerda que en su niñez pasaba mucho tiempo jugando en el molino de viento y se bañaba con sus hermanos en el tanque que estaba al lado.

–¿En tu nueva casa, replicás algo de aquellas épocas?

–¿Qué estilo tendrá?

–Personal: lo que es piedra, escalones de madera y pintura lo trabajo yo. La pinté naranja, porque es un tono que atrae una energía especial y lo combiné con verde. En la cocina usé amarillo y coloqué esos canastos que cuelgan con plantas y yuyos. Toda mi casa está ambientada con colores que remiten a la tierra.

El arraigo a la naturaleza es parte de la génesis de Fabiana; incluso la marca de sus ponchos es Alpa, que justamente significa “tierra”, resalta.

–Con respecto a los muebles, ¿qué elegís?

–Trato de trabajarlos yo. Los del baño los pedí en cemento y los pinté con dibujos incaicos. Dibujé un pájaro según los Onas, otro según los Comechingones. Mezclo las distintas culturas ahí.

–¿Pensaste ser diseñadora?

–Nunca. Crear es algo que saco de adentro, es como mi psicólogo interior. Mi abuela Lucrecia me enseñaba a tejer, y mi abuela Antonia a hacer flores. A la vuelta de la vida, todo eso me sirvió.

–¿Te gustan los autos?

–La conducción es una herramienta, arriba del auto voy organizando mi día. La mujer, cuando conduce, hace diez cosas a la vez. Habla por teléfono, piensa en su hijo, en la casa, la comida, las tareas. Tenemos ese reflejo de la protección.

–¿A qué edad aprendiste a manejar?

–Manejo desde que tengo uso de razón. En el campo hay una realidad que no se conoce y es la de la gente que, por ejemplo, no está en Twitter. Si a mi papá se le quedaba el Rastrojero, yo salía en el tractor a ayudarlo, porque sino quedábamos atrapados por semanas. Sólo el que lo vivió entiende porque manejábamos desde tan chicos. Traigo toda esa carga, para muchos estaré más loca que una cabra, pero son mis raíces.

–¿Cuál sería tu auto ideal?

–Busco una Estanciera. No hay chapa o paragolpe fuerte como el de esa “picup” (sic), así le decíamos. No hay mayor gusto para los chicos que ir saltando atrás cuando vas por el campo. No tiene grandes medidas de seguridad, ni GPS, ni aire, pero posee la magia y la mística que no tiene ningún auto moderno.

Hoy, Fabiana maneja un Honda que eligió por lindo y cómodo. “Es importado, no me genera problemas y me da seguridad. Es un auto para ‘boludos o boludas’ con caja automática que te permite hacer todo simple”, acota con una sonrisa.

–¿Cómo te llevás con la tecnología?

–El celular y la tecnología básica te organizan. Poder pagar las cuentas por Internet te ayuda un montón, no tenés que hacer colas. Hay cosas que vinieron a invadir la vida, uno al principio se resiste, pero a la larga terminan siendo útiles.

–¿Usás redes sociales?

–Facebook por necesidad, para mantenerme en contacto. De Twitter, directamente desistí. En un asado familiar con un compañero, él se apartó para ver qué pasaba en Twitter. Eso bastó para darme cuenta que no era una herramienta para mí.

Fabiana es contundente con su crítica: “el que vive pendiente de Twitter está un poco loco. Se la pasa contándole a gente que no conoce lo que está viviendo, segundo a segundo. Es una carrera contra la inmediatez. Reflejan una vida interior que no merece ser expuesta de ese modo, deberían buscar otra forma”, cuestiona.

–¿Y para la profesión, creés que Twitter es útil?

–El único día que funcionó fue con la renuncia del Papa. Los políticos ahí dicen lo que no se animan a decirte en vivo. No es útil. Además, qué pasa con los que no lo usan: ¿no viven?

–¿Tus hijos usan las redes?

–Nacieron con la tecnología, ellos te enseñan. Les advertí que es peligroso, pero viven en las redes. Eso sí, en la cena no se ve tele y se apagan los celulares, por respeto.

Fabiana cuenta que trata de controlar el uso de Internet en el hogar. “Los veo de reojo, y cuidado con hacer trampa. El más chico juega al Gaturro y los otros días llegó un aviso que había hecho una trampa y le suspendí por diez días el juego, para que aprenda que aun por Internet la vida no es un trampa, la vida es realidad y es honestidad”, concluye.

Fabiana según Fabiana

Vive con sus tres hijos. Su diaria se reparte entre el periodismo y sus ponchos artesanales. Está muy entusiasmada y ocupada con lo que será la presentación de sus productos en la próxima Feria de las Artesanías.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí